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Preocupa el estado de la Sala Eugenio María de Hostos de la Biblioteca Nacional

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Nieta del prócer cuestiona que el edificio permanezca cerrado hace mes y medio por avería en el suplido de electricidad y falta de aire acondicionado en perjuicio de la colección

Parte de la colección de libros y memorabilia figuran en la Sala Hostos, ubicada en la Biblioteca Nacional y otros documentos del insigne puertorriqueño se encuentran en el Archivo General, amenazados por la humedad y el hongo. (Suministrada)


Por Nydia Bauzá Primera Hora

La crisis de mantenimiento, falta de energía eléctrica y de climatización que mantiene cerrado el edificio que alberga a la Biblioteca Nacional y al Archivo General de Puerto Rico, en Puerta de Tierra, San Juan, pone en riesgo el patrimonio que se encuentra en la Sala Eugenio María de Hostos, denunció Teresa de Hostos, nieta del prócer mayagüezano.

“Esto es triste por lo vergonzoso, pero es grave, es bien grave, es serio. Es nuestro acervo”, reclamó la editora y correctora en entrevista con Primera Hora, Cuestionó que el Instituto de Cultura Puertorriqueña (ICP) reconociera públicamente hace unos días la situación de emergencia, pese a que la instalación está cerrada a los investigadores y al público en general desde el pasado 27 de octubre.

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Da mucha tristeza la situación, pero principalmente me siento indignada por la indiferencia de la administración gubernamental, sea la que sea, que mira para el otro lado y admiro a estos empleados y empleadas que se atrevieron a hacer la denuncia y a decir las cosas tal y como son”, sostuvo Teresa, la menor de los cuatro hijos del historiador, Adolfo, uno de los seis hijos del Ciudadano de América, como se conocía al filósofo, sociólogo, pedagogo y escritor Eugenio María de Hostos, quien por sus ideales tuvo que vivir muchos años en el exilio. Otros descendientes del ilustre antillanista residen en la República Dominicana, España, Chile y los Estados Unidos.

Teresa de Hostos recordó que, en 1976, su padre donó mediante ley al ICP la colección de libros, manuscritos, artículos de periódicos, de revistas, documentos, fotografías, oleos y objetos personales de su abuelo, nacido el 8 de enero de 1839 en la Sultana del Oeste y fallecido en el año 1903 en República Dominicana.

El director ejecutivo del ICP, Carlos Ruiz Cortés, indicó en declaraciones escritas que están comprometidos con la protección y recuperación necesaria de todas las colecciones del Archivo General y la Biblioteca Nacional, incluyendo la Sala Eugenio María de Hostos. (Suministrada)

Parte de la colección de libros y memorabilia figuran en la Sala Hostos, ubicada en la Biblioteca Nacional y otros documentos del insigne puertorriqueño se encuentran en el Archivo General, amenazados por la humedad y el hongo en el edificio que lleva el nombre del arqueólogo Ricardo Alegría, aquejado desde el pasado 27 de octubre por una avería compleja que afectó el suplido de energía eléctrica.

Mi papá siempre tuvo la inquietud y el deseo de donar todo lo que él tenía de su papá, Eugenio María de Hostos, para que estuviera –supuestamente- bien resguardado y a disposición, sobre todo, del pueblo de Puerto Rico, de estudiantes de escuelas públicas y privadas, estudiantes universitarios y de investigadores que estuvieran interesados en la figura de Hostos”, dijo la portavoz de la familia.

Relató que en los años 70 el deseo de su padre Adolfo llegó a oídos del entonces gobernador Rafael Hernández Colón y con la ayuda de don Ricardo Alegría el patrimonio hostosiano pasó a manos del ICP.

“Lo que mi padre deseaba era que se fundara una sala Eugenio María de Hostos y que allí estuvieran no sólo el patrimonio documental y los artículos que quedaban aquí en nuestra casa, sino que esa sala se abriera al pueblo de Puerto Rico. Él quería que fuera un punto de encuentro más dinámico de lo que ha sido hasta ahora”, expresó.

Teresa de Hostos recordó que, en 1976, su padre, Adolfo, donó mediante ley al ICP la colección de libros, manuscritos, artículos de periódicos, de revistas, documentos, fotografías, óleos y objetos personales de su abuelo. (Suministrada)

La también hija de doña Asunción Olivar, viuda de Adolfo de Hostos, narró que la sala se fundó y se abrió en 1976.

“Papi estaba preocupado porque en una casa particular los documentos no iban a tener las mismas condiciones y él quería que tuvieran buenas condiciones de cuidado y de conservación”, puntualizó.

Detalló la editora que en la Sala Hostos se ofrece referencia a investigadores y también se exhiben el escritorio, la butaca y los lentes del prócer, así como, varios óleos de la familia.

Relató que, a lo largo de los años, otras personas hicieron donaciones a esta sala, entre ellas, las cartas que cursaron Eugenio y el doctor Ramón Emeterio Betances, que estaban en poder del escritor Manrique Cabrera y su esposa, doña Josefina Freiría de Cabrera.

“Hostos y Betances establecieron una relación, obviamente, por cuestiones políticas, ideológicas. Ambos fueron abolicionistas, independentistas y antillanistas. Sabemos que el escribir cartas en esa época era el mejor medio a pesar de los contratiempos que había porque esas cartas llegaban por barco y el tiempo era muy prolongado”, narró Teresa para agregar que entre los patriotas hubo diferencias, “pero no de la magnitud que mucha gente las ha querido poner”.

La editora destacó que estas cartas han sido material importante para muchos investigadores como el recientemente fenecido historiador Félix Ojeda. “Escritores como el profesor Marcos Reyes Dávila que publicó el año pasado el libro ‘Una biografía sobre Hostos’, también hizo muchas veces uso de la Biblioteca, la Sala y del Archivo para poder investigar sobre Hostos”, sostuvo.

Dijo también que, en 1939, con motivo del natalicio de Hostos, se publicó su obra completa y en 1969, se hizo otra edición facsimilar, ambas donadas a la sala. Detalló, además, que en la sala hay dos tomos de los diarios del reconocido antillanista.

También en la Sala Hostos figura una copia de la segunda edición de su primera novela “La peregrinación de Bayoán”, una crítica político social al entonces régimen español, publicada en 1863. Este ejemplar se considera como primera edición de la obra porque la primera tirada fue confiscada por el gobierno, lo que obligó al exilio a Eugenio María de Hostos, recordó su nieta.

Dijo igualmente que la Sala Hostos ha sido mudada varias veces de lugar y que la colección ha estado sometida a tiempos difíciles. “En 1980, el gobierno de Carlos Romero Barceló cerró la Sala Hostos”, rememoró.

Teresa de Hostos aclaró que no tiene información específica del estado o condición en que se encuentra el patrimonio de la Sala Eugenio de María de Hostos.

“Nadie sabe”, dijo para agregar que hoy, viernes, participará en la vigilia de 3:00 de la tarde a 7:00 de la noche convocada frente al atribulado edificio Ricardo Alegría, ubicado frente al Parque Luis Muñoz Rivera.

ICP se compromete en proteger la Sala Hostos

El director ejecutivo del ICP, Carlos Ruiz Cortés indicó en declaraciones escritas que están comprometidos con la protección y recuperación necesaria de todas las colecciones del Archivo General y la Biblioteca Nacional, incluyendo la Sala Eugenio María de Hostos.

El funcionario indicó que tras haber comenzado el proceso de instalación del equipo necesario que permitirá energizar el edificio Ricardo Alegría, el ICP está listo para comenzar la fase de estabilización y climatización.

“Una vez esto suceda, se continuará con el plan de limpieza y recuperación”, según los pasos establecidos y recomendados por especialistas y peritos en archivística. Reafirmamos una vez más, nuestro compromiso con la protección, cuidado, estabilización, limpieza y recuperación necesaria de todas las piezas, libros, documentos y obras que se custodian dentro del Archivo General de Puerto Rico y la Biblioteca Nacional. Esto incluye la Sala Eugenio María de Hostos y la colección que allí se encuentra”, sostuvo Ruiz Cortés.

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