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Rafah, el último bastión palestino, cuenta sus últimos días antes del asalto israelí

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El ejército israelí bombardea sin pausa Rafah a la espera de la orden final para asaltar esa ciudad del sur de Gaza donde están atrapados más de un millón de civiles

JUAN ANTONIO SANZ Público vía Observatorio Geopolítico

Rafah es el último bastión en el que resiste la organización palestina Hamás en Gaza e Israel está determinado a tomarlo con una inminente ofensiva terrestre, precedida de la actual oleada de bombardeos. Todo ello a pesar de que en esa ciudad del extremo sur de Gaza y en la multitud de campamentos de tiendas de campaña se hacinan más de 1,4 millones de civiles en una trampa mortal.

El alto comisionado de la ONU para los derechos humanos, Volker Türk, advirtió este lunes de que la entrada de fuerzas israelíes en Rafah “sería aterradora” y desembocaría en un número “extremadamente elevado” de víctimas civiles, con la perspectiva de la comisión de “crímenes atroces” por el Ejército de Israel.

El jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell, señaló por su parte el elevado riesgo de que tal ofensiva dispare la tensión entre Israel y Egipto, a donde podrían ser empujados centenares de miles de palestinos.

Aunque el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha ordenado la evacuación de Rafah, no se han dado pasos al respecto y no está nada claro hacia dónde quiere desplazar a la población allí atrapada, pues el resto de la Franja de Gaza ha sido prácticamente arrasada en la ofensiva lanzada por Israel el pasado 7 de octubre.

Lo paradójico de la situación es que Israel, cuando estaba bombardeando el norte y centro de Gaza, declaró Rafah como una “zona segura”, dada su cercanía a la frontera egipcia, desde donde con cuentagotas entra la ayuda a la Franja.

Y es que, si en Rafah la situación es desesperada, en el resto de Gaza solo queda la huella de destrucción emprendida por el Ejército de Israel en venganza por la matanza de 1.200 personas en su territorio cometida por milicianos de Hamás en esa oscura jornada de octubre.

Un centenar de víctimas para liberar a dos rehenes

El bombardeo y la invasión israelí de Gaza han causado más de 28.000 palestinos muertos y 68.000 heridos. Cien de las víctimas mortales cayeron en la noche de este lunes por los bombardeos lanzados por Israel al liberar a dos de los rehenes que aún retienen los milicianos de Hamás.

En cuatro meses de guerra, Israel solo había podido liberar sin negociación a una militar secuestrada. En otra desastrosa operación, el ejército israelí mató a cuatro de estos rehenes por error, pese a que tres de ellos portaban banderas blancas.

La precisión para evitar bajas civiles brilla por su ausencia en esta guerra, como lo demuestran las decenas de víctimas colaterales de esta última misión para liberar a esos dos secuestrados, de doble nacionalidad israelí y argentina. El propio Netanyahu calificó esta acción militar como “una de las operaciones de rescate con más éxito de la historia de Israel”. Todo ello a pesar de que en esta operación pueden haber muerto también otros tres rehenes israelíes.

Quedan en manos de la milicia palestina unos 134 rehenes de los 240 inicialmente secuestrados por Hamás el 7 de octubre. De aquella cifra pueden haber muerto una treintena y los otros cien podrían estar en Rafah. Otro centenar de rehenes ya fue liberado en la tregua de una semana de noviembre.

El ataque sepultará las negociaciones de un alto el fuego

La intención de Israel de asaltar por tierra Rafah entierra las últimas esperanzas de una nueva tregua, cuyas negociaciones habían tenido lugar las últimas semanas con la mediación de Egipto, Catar y Estados Unidos.

Lo volvió a repetir Netanyahu tras felicitar al ejército por la liberación de los dos rehenes. “Solo la continua presión militar, hasta la victoria total, puede traer la liberación de todos nuestros rehenes”, dijo el jefe del Gobierno israelí.

Y el nuevo objetivo de esa “presión militar” es Rafah. Netanyahu ya confirmó este domingo la inminencia de su asalto por tierra: “La victoria está a nuestro alcance. Vamos a hacerlo. Vamos a llegar hasta los últimos batallones terroristas de Hamas en Rafah, que es su último bastión, y lo vamos a hacer”, afirmó en una entrevista con la cadena estadounidense ABC News.

Fuentes oficiales israelíes indicaron a la CNN que la ofensiva terrestre sobre Rafah debería estar completada antes del comienzo del Ramadán, el 10 de marzo.

Netanyahu rechazó las críticas e indicó que ya estaban planificado el asalto. “Quienes advierten de que no debemos entrar en Rafah bajo ninguna circunstancia en realidad nos están diciendo que tenemos que perder la guerra”, afirmó. 

Entre aquellos que han instado a Israel a no atacar Rafah está el presidente de Estados Unidos, Joe Biden. Washington es el mayor soporte de Israel en esta guerra, con armas y apoyo diplomático internacional, pero en la Casa Blanca son conscientes de que tal ofensiva solo llevará el desastre en Gaza a un punto sin retorno.

Biden reclamó un plan concreto israelí para salvaguardar la seguridad de los cientos de miles de personas que se encuentran en Rafah. Demandó asimismo un aumento de la asistencia humanitaria y pidió que se aprovechen los canales de diálogo abiertos para alcanzar un alto el fuego y liberar a los rehenes.

Borrell pide un embargo de armas a Israel

Más contundente fue el alto representante de la Unión Europea para Política Exterior, Josep Borrell. Además de conminar a Israel a que no cometa otra acción militar que se sume a las operaciones ya “excesivas” y “desproporcionadas” de su ejército en Gaza, pidió a Estados Unidos que imponga un embargo de armas al Estado judío.

Esta demanda, que puede acabar de arruinar la ya deteriorada relación de la UE con Israel por la desproporcionada matanza de palestinos, es un paso diplomático sin precedentes que sube de nivel las condenas internacionales a Tel Aviv.

En declaraciones a su llegada a la reunión de los ministros de Cooperación de la UE que este lunes acogió Bruselas, Borrell apuntó a EE.UU. como el responsable para detener esta situación: “La UE no da armas a Israel, lo hacen otros. Si creen que el número de muertos es muy alto, quizá puedan hacer algo para reducirlo”.

Rafah, un callejón sin salida

Este lunes, los ministros de Cooperación europeos abordaron la crisis con el jefe de la agencia de la ONU para los refugiados palestinos en Oriente Medio, Philippe Lazarini. Un asunto prioritario fue la suspensión de la financiación a la UNRWA por casi una veintena de países donantes, entre ellos EE.UU. y Alemania, por las acusaciones israelíes de que una decena de los empleados de esa agencia humanitaria cooperaron con Hamás en los ataques del 7 de octubre.

Borrell defendió el trabajo de la UNRWA y lo calificó como “insustituible”, y advirtió de que un ataque por tierra a Rafah hará imposible la llegada de ayuda humanitaria a los gazatíes.

“En una guerra, la gente escapa, pero la gente en Gaza no puede escapar. Están con las puertas cerradas. Están siendo bombardeados sin que puedan escapar”, aseguró Borrell. “Espero que el mundo entero tome nota de ello”, insistió.

El plan de Israel es el éxodo palestino

La Autoridad Nacional Palestina (ANP), que gobierna el otro territorio palestino, Cisjordania, y que fue desplazada de Gaza en 2007 por un Hamás aupado por el secreto apoyo financiero israelí, acusó a Israel de que su ataque sobre Rafah tiene como objetivo provocar el éxodo de los palestinos acorralados en el sur de Gaza.

Existe “un esfuerzo israelí para atacar a los civiles y llevar la guerra a la zona de Rafah, muy poblada, a fin de empujarlos a emigrar“, indicó en un comunicado el Departamento de Exteriores de la ANP. Se trata, agregó, de “un reflejo directo de la mentalidad de venganza de Israel”.

Otros países árabes, como Egipto, Catar o Arabia Saudí, han denunciado también el peligro extremo que una ofensiva militar sobre Rafah puede tener para los centenares de miles de desplazados palestinos y la seguridad regional. El Ministerio de Exteriores saudí urgió a una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU para impedir que Israel cometa tal “genocidio”.

Turquía, que hasta que se desató esta crisis mantenía una buena cooperación regional con Israel, pidió también la reunión del Consejo de Seguridad de la ONU para “frenar” a Tel Aviv

El Ministerio de Exteriores turco sostuvo que la escalada de ataques de Israel contra Rafah, tras las masacres cometidas en el resto de la Franja, es “parte de un plan destinado a expulsar al pueblo de Gaza de su tierra”.

Cerrado el único punto de evacuación de Rafah en la frontera con Egipto, solo le podría quedar a la población gazatí la huida hacia el norte, a la tierra quemada que ha dejado el ejército israelí.

¿Un nuevo conflicto árabe-israelí a la vista?

Sin embargo, la alternativa que parece estar presionando Israel es precisamente la apertura forzada de esa frontera de Gaza con Egipto y el desvío de todos estos refugiados hacia la península de Sinaí o cualquier otro lugar lejos de los territorios palestinos.

Si esto ocurre, se habrá cumplido la promesa de Netanyahu de poner toda Gaza bajo control militar israelí al ser derrotado Hamás y también estará en marcha la hoja de ruta ya planteada por los halcones de su Gobierno para erradicar la presencia palestina de Gaza y su ulterior ocupación por colonos judíos.

De momento, según indicaron fuentes de seguridad egipcias a la agencia EFE, Egipto ya le ha advertido a Israel de que suspenderá los Acuerdos de paz de Camp David de 1979 si el Ejército israelí “viola los protocolos militares y de seguridad de ese tratado” y empuja a los desplazados palestinos a cruzar esa frontera.

Esos acuerdos son uno de los pilares de seguridad en la región y establecieron la paz entre los dos países. La amenaza de su ruptura despierta los fantasmas del conflicto árabe-israelí al más alto nivel y abre otro frente en esta crisis extendida ya por casi todo Oriente Medio.

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