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Renunció el jefe de la inteligencia militar israelí en plena guerra en Gaza

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Las autoridades palestinas recuperaron 73 cadáveres más de la fosa común encontrada el viernes en el hospital Naser de Jan Yunis, en el sur de la Franja

 Imagen: EFE. Oprima y vea

El jefe de la inteligencia militar israelí, el general Aharon Haliva, presentó la renuncia por su «responsabilidad» en el ataque sin precedentes de Hamas que desató la guerra en Gaza, donde Israel prometió infligir «golpes más duros» al movimiento islamista. En plena ofensiva en el territorio palestino, Israel celebró el lunes el inicio de la Pascua judía, la fiesta de Pésaj, una de las más importantes del calendario hebreo, marcada por la ausencia de 129 rehenes cautivos en Gaza.

Primer responsable político o militar de alto rango en renunciar desde el ataque del 7 de octubre perpetrado por los comandos de Hamas, el general Aharon Haliva asumió su responsabilidad en los fallos de seguridad que permitieron la irrupción de los islamistas en el sur de Israel. «En una decisión con el jefe del Estado Mayor y con la aprobación del ministro de Defensa, se decidió que el general Aharon Haliva terminará su cargo y se retirará de las Fuerzas de Defensa de Israel una vez que su sucesor sea designado«, anunció este lunes un comunicado castrense. 

Haliva se convierte así en el primer alto cargo en renunciar por los fracasos que rodearon el ataque de Hamas, a raíz de lo cual el Ejército inició una investigación interna a fines de febrero, cuyas conclusiones se espera que sean presentadas a principios de junio. «Hamas llevó a cabo un ataque sorpresa asesino contra el Estado de Israel, cuyas consecuencias son difíciles y dolorosas. La división de inteligencia bajo mi mando no estuvo a la altura de la tarea que se nos había confiado. Llevo ese día negro conmigo desde entonces, día tras día, noche tras noche. Llevaré el dolor conmigo para siempre», dijo Haliva en hebreo en su carta de renuncia.

Ya en octubre Haliva, con 38 años de servicio en las Fuerzas de Defensa de Israel, asumió parte de la culpa ante una respuesta lenta contra miles de milicianos de Hamas, que ese día tomaron el control de más de una decena de comunidades israelíes y llegaron a desplegarse armados en un 3 por ciento del territorio. La investigación interna en curso busca analizar la respuesta de las tropas también en el periodo anterior y posterior al ataque, así como su despliegue en el terreno y los procedimientos operativos usados para anular a los combatientes.

Se mantiene la ofensiva en Rafah

Según una encuesta publicada este lunes y realizada entre los días 14 y 17 de abril por el Instituto para la Democracia de Israel, el 62 por ciento de la población israelí considera que es hora de que dimitan los responsables de los fallos del 7 de octubre. Ese ataque, el más sangriento desde la creación de Estado de Israel en 1948, causó 1.170 muertos, la mayoría civiles. En represalia Israel prometió «aniquilar» Hamas y lanzó una ofensiva militar que hasta ahora deja 34.151 muertos, sobre todo mujeres y menores, según el ministerio de Salud del enclave.

Después de más de seis meses de bombardeos y combates en el territorio palestino, sumido en una severa crisis humanitaria, el jefe del Estado Mayor israelí, el general Herzi Halevi, aprobó «las próximas etapas de la guerra», anunció el vocero del Ejército, Daniel Hagari. Netanyahu se mantiene firme en el lanzamiento de una ofensiva terrestre en Rafah, en el extremo sur de la Franja, donde se hacinan 1,5 millones de personas, en su mayoría desplazados.

Las organizaciones humanitarias y gran parte de la comunidad internacional se oponen a la operación, por temor a un baño de sangre en esta ciudad junto a la frontera cerrada con Egipto. El Ejército israelí reitera que algunos de los rehenes del 7 de octubre están retenidos en Rafah. Más de 250 personas fueron secuestradas aquel día y 129 siguen cautivas en Gaza, de las que 34 habrían fallecido según Israel.

73 cadáveres de la fosa común

Este lunes las autoridades gazatíes recuperaron 73 cadáveres más de la fosa común encontrada el viernes en el hospital Naser de Jan Yunis, en el sur de la Franja de Gaza, donde ya se han exhumado 283 cuerpos. En un comunicado, las autoridades de Hamas dijeron que solo han identificado 42 de los cuerpos, y que entre los cadáveres hay mujeres y ancianos. Algunos tenían las manos esposadas y estaban desnudos, lo que sugiere que fueron ejecutados.

Además todavía se desconoce el paradero de unas 2 mil personas que estaban presentes en el complejo cuando fue asediado por las fuerzas israelíes, hace ya más de dos meses. «Pedimos al fiscal del Tribunal Penal Internacional que investigue esta masacre cometida por el Ejército de ocupación en el complejo Naser y también en el complejo Al Shifa», dijo el gobierno gazatí.

El episodio recuerda a lo sucedido en el hospital Al Shifa, el más importante de la Franja y ubicado en el norte del enclave, que quedó totalmente fuera de servicio tras un asedio israelí que duró dos semanas a finales de marzo. Tras la salida de las tropas israelíes del hospital el primero de abril, las autoridades gazatíes descubrieron una fosa común con una decena de cuerpos enterrados, entre los que había pacientes, mujeres y ancianos. En total se recuperaron unos 400 cuerpos en el hospital y alrededores en días posteriores a la salida de las tropas.

El Ejército israelí se retiró de Jan Yunis durante la madrugada del 7 de abril, tras cuatro meses de combates y bombardeos, que también fueron dirigidos contra residencias y población civil, en esta localidad del sur. Los dos principales hospitales de la zona, el Amal y el Naser, quedaron arrasados y totalmente inoperativos tras sufrir el asedio de las tropas israelíes, que atacaron ambos centros bajo la premisa de que escondían a presuntos milicianos de Hamás y la Yihad Islámica.

Sistema de salud «completamente destruido»

La relatora de la ONU sobre el derecho a la salud, la sudafricana Tlaleng Mofokeng, denunció este lunes el «genocidio» que está causando Israel en Gaza. «El sistema sanitario de Gaza ha sido completamente aniquilado y el derecho a la salud en la franja ha quedado diezmado a todos los niveles», indicó en una rueda de prensa donde recordó que 350 profesionales de la salud en la franja fueron asesinados y más de 500 resultaron heridos desde octubre del año pasado.

«Los ataques, los acosos, el asesinato de mis colegas, la destrucción de instalaciones sanitarias y de organizaciones humanitarias continúa hasta proporciones que aún no hemos podido cuantificar del todo», indicó la doctora sudafricana. Mofokeng agregó que Israel no solo está causando daño directo a los civiles a través de los bombardeos, sino mediante «una intencionada provocación de hambrunas, malnutrición y deshidratación».

La relatora especial de Naciones Unidas insistió en que el actual conflicto «es un genocidio mostrado a tiempo real por las víctimas», ante el cual la comunidad internacional «debe abandonar su estrategia de pasividad autoimpuesta». También este lunes un informe oficial advirtió que la Agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos (UNRWA) en la Franja de Gaza tiene «problemas de neutralidad política», pero Israel aún debe aportar «pruebas» de que algunos de sus miembros están vinculados con «organizaciones terroristas». 

La UNRWA es «irremplazable e indispensable» para el desarrollo humano y económico de los palestinos, señalan los autores del informe encargado por el secretario general de la organización, Antonio Guterres, a un grupo independiente presidido por la exministra francesa de Relaciones Exteriores, Catherine Colonna. Israel denunció que 12 empleados de la agencia participaron directamente en los ataques sin precedentes de Hama, y asegura que la agencia emplea a «a más de 400 terroristas» en Gaza.

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