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¿Soluciones haitianas para problemas haitianos?

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Un multitudinario movimiento popular y de oposición había surgido en contra de la continuación de Henry al frente del gobierno …Su apoyo a una indeseada intervención extranjera lo condujo a un callejón sin salida, escribe Carlos Severino

Carlos E. Severino ValdezCARLOS E. SEVERINO VALDEZ

Haití

te imagino adolescente

olorosa a vetiver

tierna de rocío

sin esa multitud de cicatrices

con que te integraron a mercado de mapas

y con que te ofrecen multicolor

en las aceras de Puerto Príncipe

en Jacmel, en San Marcos

en el Artibonite

en un gran baratillo de hojalata

-Haití de Chiqui Vicioso-

En medio de las vicisitudes y el sufrimiento provocadas por el terremoto de 2010, el entonces recién creado partido Repons Peyizan (Respuesta Campesina) postula para las elecciones de 2011 a un personaje que, por un lado, tenía un gran arraigo como uno de los músicos populares más creativos de la nación, pero que a la vez tenía un pasado de siniestros vínculos con sectores del duvalierismo y con los neoduvalieristas también. Se sabe que de joven Michel Martelly había sido colaborador del régimen de Jean Claude Duvalier y, además, su afición antidemocrática quedó plasmada en su estrecha relación con el golpe de Estado contra Jean-Bertrand Aristide en 1991. Como si fuera poco, se le vincula también de haber colaborado en la conformación de las primeras pandillas que en realidad son organizaciones paramilitares. Esas pandillas luego se multiplicaron y se dice que tienen hoy día el control de entre 70% a 80% de la capital Puerto Príncipe y sus entornos metropolitanos. Más tarde, al volver a crearse el ejército, surgió un serio problema de jurisdicción y de contradicciones entre ambas organizaciones dando paso a la crisis de seguridad inédita y de proporciones espantosas que asola al primer suelo que conoció la libertad en América Latina.

Acompañado de ese pedigrí, el músico Michel Martelly obtiene la presidencia y en su programa político figuraba de forma notoria el restablecimiento del ejército. Las fuerzas armadas haitianas habían sido abolidas en 1994 por el expresidente Jean-Bertrand Aristide, dejando atrás una larga historia de represión, golpes militares e interferencias antidemocráticas. Recordemos que Aristide había sido apenas el primer presidente electo democráticamente de Haití en 1990, precisamente a 186 años de la independencia de la singular nación.

Enérgicas protestas surgieron el mismo día en que el ex líder rebelde Guy Philippe, apareció por sorpresa en Puerto Príncipe. (File-AP)
Enérgicas protestas surgieron el mismo día en que el ex líder rebelde Guy Philippe, apareció por sorpresa en Puerto Príncipe. (File-AP) (Odelyn Joseph)

No había pasado mucho tiempo en la presidencia, cuando afloraron los verdaderos intereses de Martelly: enriquecer su fortuna personal y favorecer aquellos que viabilizaron su elección con el poder de sus influencias y de sus bolsillos. El maestro del melodioso y rítmico kompa haitiano había defraudado a su afición, quienes pensaron que el popular músico -conocido también por Sweet Micky– traería el anhelado bienestar a la nación caribeña. Martelly tuvo que abandonar prematuramente la presidencia ante la presión popular y cuando actores geopolíticos de envergadura -como Canadá y los Estados Unidos- que lo habían respaldado, le retiraron su apoyo y le cerraron las puertas.

El fracaso de Martinelly fue el revés de su partido Repons Peyizan. Pero en aquel momento el vacío de poder fue rápidamente ocupado por otra nueva agrupación que había sido aliada al partido de Martelly en el proceso electoral de 2010-2011. El PHTK o partido Tèt Kale, que en español significa literalmente cabezas rapadas, en clara alusión a Martelly, pero también al político que él seleccionó como su sustituto. El joven empresario Jovenel Moïse asume el poder de la mano de su predecesor. En unas controvertidas elecciones en 2015 la posición queda vacante y se tuvieron que repetir las elecciones en 2016 saliendo victorioso Moïse pero en un clima de tensiones e incertidumbres. El joven Moïse desde que comenzó su gestión lo acompañó la duda cuestionando su legitimidad. El gobierno de Moïse se puede recordar por tres elementos: el rechazo popular a su gestión que se fue incrementando por sus políticas claramente antipopulares, por la restitución del mal recordado ejército en 2017 y finalmente por el colapso institucional del Estado que terminó con su trágico magnicidio y cuyas intrigas perduran hasta hoy. Moïse fue un continuador de los planes y políticas neoliberales del gobierno de Martelly que prestaron mucha atención a las necesidades de las minorías y muy poca para el bienestar de las mayorías.

Dos días antes del magnicidio de Moïse, se había anunciado la intención de nombrar su séptimo primer ministro en sustitución Claude Joseph. La intención solo quedó precisamente en intención. De esa manera Joseph y sus seguidores entendieron que él era la persona que debía asumir las riendas del gobierno. No debe ser para nada extraño que Joseph gozaba del respaldo del ejército que lo había restituido Moïse. Se desató entonces una disputa con los partidarios de que la posición la ocupara el doctor Ariel Henry para cumplir la intención del fenecido presidente. Un grupo de diplomáticos de la Unión Europea, Francia, Alemania, España y los Estados Unidos conocidos como “Grupo Central” junto a representantes haitianos en la Organización de Estados Americanos (OEA) y las Naciones Unidas, llamaron a Henry a asumir la posición. Joseph, ante el contundente respaldo de tales poderes fácticos, renuncia el 19 de julio de 2021, y Ariel Henry asume la posición.

Ariel Henry se había desempeñado en varias posiciones dentro de los gobiernos de Martelly y de Moïse. En su nueva posición trajo sobre la mesa su prestigiosa formación académica y una sólida carrera como médico cirujano formado en Francia y en los Estados Unidos. Henry de 74 años era conocido en el paisaje político haitiano al menos desde la década de los noventa como uno de los opositores internacionales más vocales contra el gobierno de Aristid, utilizando su afiliación y sus vínculos con la socialdemocracia.

A pocos días de asumir el cargo, en un discurso ante el Consejo Permanente de la OEA, prometió celebrar elecciones lo antes posible y declaró que entre sus prioridades inmediatas figuraba la reducción del crimen en el país. Presentó además un borrador para una nueva constitución mucho más presidencialista. Como si fuera poco, prometió un gobierno inclusivo con sectores de la oposición. Sus múltiples promesas solo quedaron en promesas. Habiendo sido nombrado de facto por fuerzas extranjeras, en realidad Henry nunca pudo establecer control efectivo del país. Las pandillas ampliaron su poderío en desafío y rechazo a la ilegitimidad de Henry. De hecho, el 1 de enero de 2022 las pandillas paramilitares intentan asesinarle en las afueras de la catedral de Gonaïves en una ceremonia a propósito del 218 aniversario de la independencia de Haití.

Por otro lado, un multitudinario movimiento popular y de oposición había surgido en contra de la continuación de Henry al frente del gobierno por su ilegitimidad y demostrada incapacidad política. En febrero el grupo del “Acuerdo de Montana”, compuesto por más de 100 agrupaciones gremiales, sindicales y profesionales de amplio espectro, establecen una hoja de ruta para un gobierno de transición y seleccionan incluso a uno de los economistas más respetados de Haití de nombre Fritz Jean como presidente interino. Henry decide hacer caso omiso y se comienza a aferrar al poder. A partir de ese momento, el conteo regresivo de la gestión de Ariel Henry había comenzado. Su apoyo irrestricto a una ampliamente indeseada e impertinente intervención extranjera lo condujo a un callejón sin salida. En la pasada cumbre de CARICOM (Caribbean Community) en Guyana al parecer le doblaron el brazo para establecer unos compromisos de democratización, pero inmediatamente después viajó a Nairobi a pautar los términos para llevar 1,000 efectivos de la policía keniana a Haití. Esto se interpretó como su aferramiento al poder y la búsqueda de prolongarse en la posición con cierto respaldo internacional. De esa manera el pasado 4 de marzo Ariel Henry fue víctima de un singular golpe de Estado. Las pandillas paramilitares y criminales ahora unificadas bajo el liderato de un expolicía de nombre Jimmy Chemizier, a quien apodan Barbecue, tomaron el aeropuerto que precisamente lleva el nombre del magnánimo libertador Toussiant Louverture y no permitieron que el avión de Henry aterrizara. Hay algo de lo que podemos estar seguros y es que con toda probabilidad Henry no regresará a Haití. Mientras tanto el lema que se impulsa para Haití reza con sabiduría de la siguiente manera: “soluciones haitianas para problemas haitianos”.

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HAITÍONUESTADOS UNIDOS

ACERCA DEL AUTOR

CARLOS E. SEVERINO VALDEZ

Catedrático de Geografía Política de la Universidad de Puerto Rico

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