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Sumar presentó su programa electoral reivindicando una Europa de acogida, democrática, feminista y plural

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La organización presentó en Madrid los ejes con los que enfrentar los retos de una Unión Europea en la que avanza la extrema derecha

Estrella Galán, cabeza de lista de la candidatura de Sumar a las elecciones europeas | Foto: Sumar

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Sumar presentó la tarde del 29 de abril en Madrid su programa para las elecciones europeas del próximo 9 de junio.

Estrella Galán, que encabeza la candidatura de Sumar, hizo una introducción hablando de la encrucijada en la que se presenta Europa. Expuso los tres posible escenarios que podría presentar la Unión Europa durante los próximos cinco años.

El primero de los escenarios posibles es el de una reconfiguración liberal y que estaría marcado por un retroceso de derechos, protección de los privilegios de los de siempre y mayor cierre de fronteras. Eso supondría volver a los recortes, a una fiscalidad en favor de los ricos y una intensificación del desapego de la ciudadanía a esa Europa desde la que se decide gran parte de nuestro marco legislativo.

El segundo escenario estaría determinado por la alianza de las derechas, a la que se refirió, no como una amenaza, sino como una realidad presente ya en países como Hungría e Italia y que se concretaría en un retroceso de derechos especialmente en los sectores más vulnerables como las personas refugiadas, el colectivo LGTBI y las capas más desfavorecidas de la sociedad.

La tercera Europa posible es la Europa verde, social, feminista y democrática que defiende Sumar. La candidata a las elecciones europeas explicó que si Europa fue capaz de hacer otras políticas durante la gestión de la pandemia y con la recogida de refugiados de la guerra de Ucrania, puede seguir haciéndolo: “sólo se necesita voluntad política”. Abogó por esa Europa de acogida, democrática y plural que representa Sumar y recordó la importancia de estas elecciones porque la Unión Europa “determina nuestras políticas”.

La exposición de las principales líneas del programa con el que se presentará a las elecciones Sumar, se desglosó en tres bloques, con ejes cada uno, que fueron expuestos por Jorge Tamames, Xan López, Elizabeth Duval, Viviane Ogou, Pedro Chaves, Irene Vivas, Carlos Corrochano y Antxon Arizaleta. Durante más de dos horas y media argumentaron sobre los retos de Europa hoy y las propuestas para afrontarlos en materia de economía, fiscalidad, cambio climático y transición ecológica, digitalización, juventud, derechos sociales, feminismo y transversalidad o migraciones.

Un tema recurrente fue la necesidad de democratizar la Unión Europea, cuyas instituciones, dijeron, no fueron concebidas para la participación y representación política. De hecho el Parlamento Europeo no tiene capacidad legislativa. Hablaron de que hace falta una convención ciudadana para reformar los tratados europeos de forma que respondan a qué es la democracia en Europa; una carta de participación ciudadana y redimensionar el papel de toma de decisiones de los Parlamentos nacionales.

En materia económica y fiscalidad se demandó una reforma general de gobernanza económica que desarrolle la capacidad fiscal central con la recaudación de impuestos a grandes empresas de forma multilateral, que posibilite una inversión pública a largo plazo. Una recaudación que se invertiría en energía limpia, salud, educación, servicios públicos… con la creación de fondos y mecanismos de compensación en situaciones de crisis.

Otra de las patas fundamentales que se defendió en este eje fue la necesidad de una política económica industrial compartida, una planificación económica coordinada a nivel europeo.

Los retos en el apartado de cambio climático y transición ecológica se enfrentan al avance de los programas retardistas y negacionistas de las fuerzas reaccionarias que avanzan en Europa.

No hay tiempo que perder, subrayaron, antes de desplegar una batería de propuestas entre las que destacaron la reducción de las emisiones al 65 %; la lucha contra los oligopolios energéticos: impedir la integración vertical de estas empresas para que no acaparen desde la generación de energía a la distribución y comercialización.  Plantean un impuesto real a los beneficios de las energías fósiles para reinvertir en energías alternativas; y garantizar el suministro de la energía verde al conjunto de la sociedad.

Respecto a los transportes, abogaron por la inversión en transporte público, poniendo el ejemplo de volver a recuperar los trenes nocturnos como alternativas a viajes en avión, y una tarifa plana de transporte público.

Y, por último, en materia de alimentación sostenible demandan la reorientación de las políticas agro-ganaderas en Europa para que se pase del actual modelo intensivo de la agroindustria y las macrogranjas, a uno regenerativo con ayuda a los pequeños agricultores. En el sector agroalimentario también hay oligopolios en la producción y distribución, recordaron, y para evitar que controlen el mercado propusieron trabajar para que se haga cumplir la ley de la cadena alimentaria y cargar los impuestos a los grandes distribuidores que son los que se quedan los beneficios.

A la hora de abordar políticas feministas y LGTBI se reivindicó el feminismo del 99%, la política de cuidados y medidas europeas que garanticen los derechos donde hay peligro de perderlos, por ejemplo el derecho al aborto. Aquí se trabajará por incluir el derecho al aborto en las Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea; pero, como no será fácil, paralelamente se pedirá  promover que legislación europea no permita penalizar el aborto en las legislaciones de los Estados. También se solicitará un aumento de inversión y fondos para el Observatorio Europeo de Violencia de Género.

En el programa de Sumar no faltó la reivindicación de una Europa social, ausente en los discursos grandilocuentes sobre el futuro de la gobernanza europea donde no hay referencias a la parte social.

Sumar, y anteriormente Yolanda Díaz desde el Ministerio de Trabajo,  “ha recuperado la bandera social y la ha reintroducido en el ideario de las izquierdas europeas” como los salarios mínimos dignos y adecuados y la directiva del trabajo de plataformas entre otras muchas iniciativas. ”La idea es que los indicadores no sean sólo macroeconómicos sino que se puedan medir a nivel social”. Hablaron de un decálogo de medidas que van desde democratizar las empresas para que la voz de los trabajadores se oiga en los consejos de administración, a promover el debate de un salario mínimo europeo; a un estatuto de los trabajadores europeos con estándares base para los miembros de la Unión Europea; a blindar los derechos fundamentales y priorizarlos sobre las libertades económicas; renta mínima garantizada; impulsar desde marco europeo parques públicos de vivienda; medidas en materia de educación, sanidad, etc.

En política internacional se promueve el aumento de autonomía estratégica de la Unión Europea respecto a los intereses de la OTAN y se criticó el doble rasero que se hace entre el genocidio palestino y la guerra de Ucrania.   

Se reivindicó el papel que la UE debería ejercer en defensa de un orden mundial multilateral y democrático. Diversas intervenciones pidieron que Europa sea un actor relevante e impulsor de la arquitectura global, que defienda un orden internacional basado en reglas y no en la fuerza, con una voz permanente en el Consejo General de la ONU.

Plantearon establecer unas relación más horizontales con América Latina, con encuentros estables y no eventuales con la CELAC  y que se renegocie el acuerdo con Mercosur.

Frente al genocidio del pueblo palestino, se exigió la suspensión del Acuerdo Comercial con Israel, las relaciones diplomáticas y los Acuerdos de Vecindad. También abogaron por el reconocimiento del Estado Palestino como un modesto primer paso para asentar los cimientos de una paz justa y duradera así como acabar con el comercio de armas…

En un contexto belicista como el actual, se posicionaron frente a cualquier intento de aumento del gasto militar; “no se trata de gastar más sino de gestionar mejor,  racionalizar el gasto militar”.

En materia de migración se denunció el Pacto de Migración de la UE aprobado recientemente, considerándolo como una continuación de las políticas de violación de los derechos humanos y se demanda revisar todos los acuerdos de externalización de las fronteras.

Recogen un total 47 medidas enfocadas a reforzar el principio de responsabilidad y solidaridad, destacando obligar a los Estados a cumplir sus cuotas; crear un fondo común para servicios consulares que puedan atender a quienes van a solicitar asilo; la renovación del plan contra el racismo; y que se mantenga el grupo de diversidad y antirracismo en el Parlamento Europeo.

Las medidas en el área de juventud pivotaron en la reivindicación de políticas juveniles que promuevan la participación y la emancipación de los jóvenes, algo que requiera facilitar el acceso a una vivienda, a la salud mental, a un trabajo digno, al voto a los 16 años, una mayor financiación de los programas Erasmus y “medidas aúnen la ambición climática y las políticas progresistas”.

En el eje dedicado a la digitalización con derechos se trató de la Protección de datos, el derecho a la intimidad, el acceso universal a la red con la garantía de acceso rápido en el mundo rural y romper con la brecha digital en tres vectores: en el territorio; en el plano económico por precios inaccesibles; y la brecha de las habilidades. Sólo un 26% de la población europea tiene conocimientos por encima de los básicos, por eso demandan acompañar la digitalización con garantías democráticas y derechos asegurándonos que nadie se quede atrás.

También se habló la defensa de derecho a la información “frente al discurso del odio que sigue campando a sus anchas en las redes”, la desinformación y las fake news. La forma de hacerlo, se dijo, es avanzando en la implementación de la Ley de Servicios Digitales y con la aprobación de una carta de derechos digitales. “Queremos firmar una gobernanza democrática de la ley, contra el uso indiscriminado de nuestros datos, de la opacidad y de la vigilancia masiva que ejercer las plataformas (…) . No se trata de impedir los avances tecnológicos pero sí acompañarlos para que no vayan en contra de nosotros”.

Se demandó el acceso a la red neutral y con garantías incluido el derecho al olvido; el acceso universal, la democratización de la red y la renovación de la Ley de Inteligencia Artificial.

También se pidieron normas contra los monopolios de las grandes plataformas “que acaban condicionando nuestra vida en la red y que no cumplen con la normativa europea”. Ya hay mecanismos para hacer frente a las fake news y la desinformación pero no se aplican. Las casi tres horas de la jornada concluyeron emplazando a la militancia a empezar a trabajar en la campaña.

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