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Una historia de dos soberanos, un lacayo y una niñera

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La visita de Xi a ‘Le Petit Roi’ Macron, las críticas de Macron a su relación con Putin y la transmisión de la niñera Pustula von der Lugen de las directivas estadounidenses

PEPE ESCOBAR 

Sorprendentemente dos importantes acontecimientos ocurridos esta semana son parte de mi último libro, «Eurasia v. NATOstan», publicado hace unos días en EEUU: la visita de Xi Jinping a París y la inauguración del nuevo mandato de Vladimir Putin en Moscú.

Inevitablemente, ésta es una historia de contrastes entre soberanos (la asociación estratégica integral entre Rusia y China y vasallos (OTAN y la UE).

Xi, el invitado hermético por excelencia, es bastante hábil conversando en una mesa, y no estamos hablando de la delicadeza gastronómica gala. En el momento en que se sentó a la mesa de París comprendió el panorama general.

No fue solo un cara a cara con ‘Le Petit Roi’, Emmanuel Macron. Fue un trío, porque «Toxic Medusa Ursula von der Leyen» (más apropiadamente definida como Pustula von der Lugen) se había autoinvitado al encuentro.

Xi no se perdió nada con la traducción: la reunión fue una gráfica ilustración que ‘Le Petit Roi’, el líder de una ex potencia colonial occidental de tercera categoría, no disfruta de «autonomía estratégica». Las decisiones que importan provienen de la eurocracia kafkiana de la Comisión Europea encabezada por su niñera, la Medusa, y directamente transmitidas por el Hegemón.

Durante la gira gala de Xi Jinping, ‘Le Petit Roi’ estuvo balbuceando como un niño sobre las acciones «desestabilizadoras» de Putin y tratando de «comprometer a China, que objetivamente disfruta de suficientes palancas para cambiar la estrategia de Moscú en su guerra en Ucrania».

Obviamente, ningún consejero púber en el Palacio del Elíseo – y hay una gran multitud – se atrevió a dar la noticia a ‘Le Petit Roi’ sobre la fuerza, la profundidad y el alcance de la asociación estratégica Rusia-China.

Así que le correspondió a su niñera ofrecer en voz alta la letra pequeña de la aventura “El señor Xi viene a Francia”.

Repitiendo fielmente como un papagayo lo que dijo la Secretaria del Tesoro de EEUU, Janet Yellen, en su reciente y desastrosa incursión en Beijing, la Niñera amenazó directamente al huésped hermético con unos supuestos superpoderes: China tiene «sobrecapacidad» industrial y está «sobreproduciendo»; y si no lo detiene, la sancionaremos a muerte.

Hasta aquí la «autonomía estratégica» europea. Además, es inútil insistir en lo que sólo puede describirse como una estupidez suicida.

Defendiendo firmemente una debacle

Ahora pasemos a lo que realmente importa: la cadena de acontecimientos que condujeron a la quinta toma de posesión de Putin en el Kremlin. Empezamos por el jefe del GRU (principal departamento de inteligencia) del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas rusas, el almirante Igor Kostyukov.

Kostyukov, volvió a confirmar que justo en vísperas de la Operación Militar Especial (OME), en febrero de 2022, Occidente estaba listo para infligir una pretendida «derrota estratégica» a Rusia en Donbass, tal como ocurrió durante la Gran Guerra Patriótica (Guerra de la que por cierto, Rusia y todo el espacio postsovietico celebraron este jueves el Día de la Victoria).

Luego, los embajadores de Gran Bretaña y Francia fueron llamados al Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia. Estuvieron aproximadamente media hora cada uno, notificados por separado, y se marcharon sin dirigirse a los medios. No hubo filtraciones sobre los motivos de ambas visitas.

Sin embargo, el tema era más que obvio. El Ministerio de Asuntos Exteriores entregó a los británicos una seria nota en respuesta a las declaraciones de David «de Arabia» Cameron sobre el uso de misiles británicos de largo alcance para atacar el territorio de la Federación Rusa. Y para los franceses, otra seria nota por los balbuceos de ‘Le Petit Roi’ sobre el envío de tropas francesas a Ucrania.

Inmediatamente después de estos complejos balbuceos de la OTAN, la Federación Rusa inició ejercicios sobre el uso de armas nucleares tácticas.

Entonces, lo que comenzó como una escalada verbal de la OTAN fue contrarrestado no sólo con mensajes severos sino también con una advertencia adicional clara y contundente: Moscú considerará a cualquier F-16 que ingrese a Ucrania como un potencial portador de armas nucleares, independientemente de su diseño específico. Los F-16 en Ucrania serán tratados como un peligro claro presente.

Y hay más: Moscú responderá con medidas simétricas si Washington despliega misiles nucleares de alcance intermedio terrestres (INF) en Ucrania – o en cualquier otro lugar. Habrá un contragolpe.

Todo eso ocurrió en el marco de las asombrosas pérdidas ucranianas en el campo de batalla durante los últimos dos meses. Los únicos paralelos son con la guerra Irán-Irak de los años 1980 y la primera Guerra del Golfo. Kiev, entre muertos, heridos y desaparecidos, puede estar perdiendo hasta 10.000 soldados por semana: el equivalente a tres divisiones, 9 brigadas o 30 batallones.

Ninguna movilización obligatoria, cualquiera que sea su alcance, puede contrarrestar tal debacle. Y la tan publicitada (por Occidente) ofensiva rusa ni siquiera ha comenzado todavía.

No hay manera de que la actual administración estadounidense, encabezada por un cadáver en la Casa Blanca, en un año electoral, vaya a enviar tropas a una guerra que desde el principio estaba programada para librarse hasta el último ucraniano. Y no hay manera de que la OTAN envíe oficialmente tropas a esta guerra por poderes, porque serán trituradas hasta convertirlas en filete tártaro en cuestión de días.

Cualquier analista militar serio sabe que la OTAN tiene menos que cero capacidad para transferir fuerzas y activos significativos a Ucrania, sin importar los actuales y grandilocuentes «ejercicios» de la «Steadfast Defender», junto con la retórica mini-Napoleónica de Macron.

Así que son balbuceos de nuevo, una serpiente que se muerde su lamentable cola: nunca hubo un Plan B para la guerra por poderes. Y con la configuración actual en el campo de batalla, más sus posibles resultados, volvemos a lo que todos, desde el presidente Putin hasta Nebenzya, han estado diciendo en la ONU: todo terminará sólo cuando nosotros digamos que se acabó. Lo único que hay que negociar es la modalidad de rendición.

Y, por supuesto, no habrá ninguna camarilla de sudaderas sudorosas en Kiev: Zelensky ya es una entidad «Buscada» en Rusia, y en unos días, desde un punto de vista legal, su gobierno será totalmente ilegítimo.

Rusia se alinea con la mayoría mundial

Moscú es plenamente consciente que persisten amenazas graves: lo que la OTANstan quiere es probar su capacidad estratégica de atacar instalaciones militares, manufactureras o energéticas rusas en lo más profundo de la Federación Rusa. Esto podría interpretarse fácilmente como un último trago de bourbon en el mostrador antes de que el salón 404 se incendie.

Después de todo, la respuesta de Moscú tendrá que ser devastadora, como ya informó Medvedev «unplugged»: «Ninguno de ellos podrá esconderse ni en el Capitolio, ni en el Palacio del Elíseo, ni en el número 10 de Downing Street. Ocurrirá una catástrofe mundial.»

Putin, en la toma de posesión, se mostró sereno, tranquilo e imperturbable ante una histérica incandescencia en toda la esfera de la OTAN. Estas son sus principales conclusiones:

Rusia y sólo Rusia determinará su propio destino.

Rusia atravesará con dignidad este período difícil y decisivo y se volverá aún más fuerte; deberá ser autosuficiente y competitiva.

La principal prioridad para Rusia es salvaguardar a su pueblo y preservar sus valores y tradiciones ancestrales.

Rusia está dispuesta a fortalecer las buenas relaciones con todos los países y con la mayoría mundial.

Rusia seguirá trabajando con sus socios en la formación de un orden mundial multipolar.

Rusia no rechaza el diálogo con Occidente, está dispuesta a dialogar sobre seguridad y estabilidad estratégica, pero sólo en pie de igualdad.

Todo eso es sumamente racional. El problema es que la otra parte es sumamente irracional. Aún así, en cuestión de días habrá un nuevo gobierno ruso. El nuevo Primer Ministro será nombrado por el Presidente después que la Duma apruebe la candidatura.

El nuevo jefe del Gabinete debe proponer al presidente y a la Duma candidatos para viceprimeros ministros y ministros, excepto los jefes del bloque de seguridad y el Ministerio de Asuntos Exteriores.

Los jefes del Ministerio de Defensa, del Servicio Federal de Seguridad, del Ministerio del Interior, del Ministerio de Justicia, del Ministerio de Situaciones de Emergencia y del Ministerio de Asuntos Exteriores serán nombrados por el Presidente, previa consulta con el Consejo de la Federación. Todas las candidaturas ministeriales serán presentadas antes del 15 de mayo.

Y esto sucederá antes de la reunión clave: Putin y Xi en Beijing el 17 de mayo. Todo estará en juego… y sobre la mesa. Entonces comienza una nueva era, que delinea el camino hacia la cumbre BRICS+ el próximo mes de octubre en Kazán, y los posteriores movimientos multipolares.

Los lacayos de la OTANstan seguirán aturdidos, confundidos e histéricos. Y qué: los lacayos carecen de profundidad estratégica, simplemente se están revolcando en las aguas poco profundas de la irrelevancia.

strategic-culture.su / observatoriocrisis.com


Texto completo en: https://www.lahaine.org/mundo.php/una-historia-de-dos-soberanos

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