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Una nueva alianza podría cambiar la política puertorriqueña

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El Movimiento Victoria Ciudadana y el Partido Independentista Puertorriqueño están formando una coalición llamada Alianza de País. Su objetivo: un cambio radical en la política de Puerto Rico

Por Ed Morales | 22/03/2024 | América Latina y Caribe

Puerto Rico es territorio de Estados Unidos desde la Guerra Hispano-Estadounidense de 1898. Hasta 1948 solo tuvo gobernadores nombrados por Estados Unidos y en 1952 el Congreso aprobó una resolución conjunta por la que se aprobaba su primera Constitución, que preveía una autonomía limitada. Así se convertiría en un «Estado Libre Asociado», pero la isla seguía siendo un territorio no incorporado que carecía de soberanía y de los plenos derechos reconocidos a los ciudadanos estadounidenses, a pesar de que a los residentes de Puerto Rico se les concedió la ciudadanía en 1917.

Desde entonces, la política de la isla giró en torno a tres partidos políticos cuyas plataformas se centran en su estatus político: el Partido Popular Democrático (PPD), favorable a la política de Estado Libre Asociado (ELA), el Partido Nuevo Progresista (PNP), que aboga por la anexión a Estados Unidos como estado federado, y el Partido Independentista Puertorriqueño (PIP), defensor de la soberanía. A partir de la década de 1930, una serie de levantamientos de fuerzas nacionalistas se enfrentó a la represión de las agencias estadounidenses (en particular el FBI, que mantenía extensos archivos de presuntos «subversivos»), reduciendo al mínimo la base de votantes del Partido Independentista y creando un duopolio bipartidista formado por el PPD y el PNP.

En la década de 2010, la combinación de la imposición por parte del Congreso de una Financial Oversight and Management Board (FOMB, por sus siglas en inglés, Junta de Supervisión y Gestión Fiscal ) para reestructurar la deuda de 72.000 millones de dólares de Puerto Rico y el devastador desastre natural del huracán María tuvo el efecto de hacer tambalear la fe de los residentes de la isla en el duopolio bipartidista.

El FOMB dejó claro que el gobierno local no estaba a cargo de las finanzas de la isla, neutralizando la ilusoria autonomía del Estado Libre Asociado, y la pobre respuesta de la Federal Emergency Management Agency (FEMA, por sus siglas en inglés, Agencia Federal para el Manejo de Emergencias) ante el huracán María hizo que los puertorriqueños dudaran del partido proanexión.

Como resultado, un nuevo elemento, que posiblemente cambie las reglas del juego, estará presente en las elecciones de noviembre en Puerto Rico. El recién creado Movimiento para la Victoria Ciudadana (MVC) y el PIP formarán una coalición (llamada Alianza de País) para agrupar a su creciente electorado en un intento de erosionar aún más, si no destruir, el actual sistema bipartidista formado por el PNP y el PPD. A principios de este año visité Puerto Rico y pude conversar con Rafael Bernabé, del MVC, que fue elegido senador por acumulación en 2020, para entablar un diálogo con él sobre la nueva alianza. La siguiente es una versión editada de nuestra conversación.

Formando la alianza

El deterioro de la economía de Puerto Rico y la imposición de la Junta de Control Fiscal ha llevado a la población de Puerto Rico a perder fe en la política electoral tradicional. ¿Cuáles son las condiciones que llevaron a la formación de la Alianza entre el MVC y PIP?

Con lo que ha pasado en los últimos 15 años en Puerto Rico no es difícil encontrar la razón. La economía de Puerto Rico cayó en una profunda depresión en el año 2005. Si miras los números, la economía ha estado básicamente en una depresión. Llevamos 15 años de estancamiento económico. Cerca de 200.000 trabajos han desaparecido. Miles de personas se tienen que ir de la isla porque no pueden encontrar trabajo. No pueden vivir aquí. Al mismo tiempo, tenemos un sinnúmero de casos de corrupción en el gobierno. El resultado de esa crisis, que la gente siente profundamente, sumado al hecho de que los dos partidos tradicionales no han logrado ofrecer alternativas a esa crisis —y encima son maquinarias cada vez más corruptas— ha llevado a una disminución aguda del apoyo a estos dos partidos.

Estos dos partidos solían recoger el 97% del electorado. El PIP solía tener 3% y ellos el resto. Eso disminuyó a cerca del 63% en las pasadas elecciones. El PNP sacó 33% y el PPD 31%. Estos dos partidos han colapsado en los últimos 10 años. El [depuesto] gobernador Ricardo Rosselló ganó la gobernación con el 42% de los votos, que de por sí era bajito, y encima ni siquiera pudo volver a competir para el puesto porque la indignación con su gobierno fue de tal magnitud que la población se movilizó y lo sacó. Es lo más cercano a una revolución que hemos tenido en Puerto Rico. En la elección que le siguió, el PIP aumentó de 3 a 14%. El MVC, en su primera participación electoral, obtuvo el 14%, que es un indicador de la apertura a nuevas alternativas por parte del electorado. Por tanto, el desarrollo electoral del PIP y MVC es el resultado de ese proceso, que incluyó el derrocamiento de Ricky Rosselló. Mucha de esa gente que estaba en las calles protestando también estaban buscando nuevas alternativas.

¿Ha habido alguna inspiración para este tipo de alianza que se han dado en las democracias multipartidistas de Europa y América Latina?

En Uruguay existe el Frente Amplio, que incluye a muchos partidos de izquierda, que gobernó durante mucho tiempo. Puede que algunos de nosotros no estemos de acuerdo exactamente con las políticas o las líneas adoptadas por el Frente Amplio, pero la noción de una alianza de los partidos de izquierda sí es una inspiración. Y sabemos que las alianzas de partidos de izquierda son bastante comunes, se han experimentado y probado en muchos lugares del mundo.

La última vez que hablamos, hace alrededor de un año, hablaste de las estrategias legales para formalizar una alianza oficial. ¿Se han agotado esas estrategias?

Bueno, la situación es la siguiente: hasta 2011, este tipo de alianza en las elecciones generales era legal. En el pasado era algo muy común que pasara, por ejemplo, en Nueva York, que podías tener un candidato en múltiples columnas de diversos partidos políticos. Retrotrayéndonos a los años 30, en Puerto Rico, había una alianza entre el Partido Socialista y el Partido Republicano llamada la Coalición. Alianzas o coaliciones como esa se ilegalizaron en Puerto Rico en el 2011 cuando reescribieron el código electoral, prohibiendo que un mismo candidato apareciera en múltiples columnas de múltiples partidos. Luego de las elecciones del 2020, el PIP y el MVC se interesaron en formar una coalición. De esa manera sabíamos que tendríamos que bregar con esa prohibición.

El primer punto de ataque fue tratar de aprobar legislación para modificar la ley electoral regresando a lo que decía en el 2011. Sin embargo, el PNP y el PPD no están interesados en facilitar una alianza. Por eso bloquean cualquier intento de modificación en la ley que facilite la alianza.

El segundo punto de ataque fue cuestionar la ley en los tribunales. Argumentamos que la prohibición de alianzas contraviene el derecho a la libertad de asociación y de libertad de expresión. Que no hay razón para que el estado prohíba una alianza entre dos partidos que participan del proceso electoral. Los tribunales decidieron en contra nuestra. En una decisión absurda, el tribunal decidió que tenemos el derecho a asociarnos, pero que ese derecho puede ser limitado si hay suficiente razón para hacerlo. El tribunal argumentó que había suficiente razón porque permitir que un candidato aparezca en más de una columna de votación puede crear confusión y se presta para la manipulación del electorado.

Es decir, lo que están diciendo es que el electorado de Puerto Rico es demasiado bruto como para entender un proceso que se lleva a cabo en todos los demás lugares. Apelamos y el tribunal apelativo sostuvo la decisión. Nos dejaron con la única opción de trabajar alrededor de la ley electoral.

En el discurso explicativo de Manuel Natal Albelo [líder de MVC y exrepresentante de Puerto Rico] en la Asamblea de MVC de diciembre pasado se refirió a un acuerdo de «no competencia» y a una competencia fraternal. ¿Puedes describir qué es eso?

No podemos crear una alianza oficial, pero podemos llegar a un acuerdo que crea una alianza de facto. El mejor ejemplo es en la contienda por la alcaldía de San Juan. En este caso tenemos un candidato y el PIP no nomina a ningún candidato. Hacemos un llamado conjunto a votar por Manuel Natal. Lo mismo sucede en Caguas en donde nosotras no tenemos candidato/a  y hacemos un llamado a votar por la candidatura del PIP.

Es un poco más problemático con las candidaturas de carácter nacional. En ese caso acordamos que la candidatura de la alianza es Juan Dalmau, pero la ley nos obliga a tener una candidatura del MVC. Javier Córdova es el candidato del MVC a la gobernación, pero él le pide al electorado que vote por Dalmau como candidato de la alianza. Hay otros casos que por las razones que sea no pudimos llegar a un acuerdo. Hay municipios en donde el PIP y el MVC tendrán candidatos que competirán. La idea es que esa competencia no sea negativa. Que sea una competencia fraternal; le permitimos a la gente que vote por el candidato que quiera.

Veo en la prensa local el término «candidatos de agua», en referencia a los candidatos que no piden el voto, usado de manera peyorativa. ¿Qué significa eso?

Ese es un término que se utiliza tradicionalmente para los candidatos que se colocan en la papeleta porque quieren a alguien que ocupe el espacio. Pero en este caso, no es realmente un candidato de agua porque Córdova está cumpliendo una función. Preferimos llamarlo candidato portavoz, un candidato que lleva el mensaje de la Alianza. Tenemos varias personas que aspiran al cargo de comisionado residente, pero es casi seguro que va a ser Ana Irma Rivera Lassen, mi compañera senadora. El PIP tiene a alguien que es su candidato a comisionado residente, pero ese candidato está apoyando el voto por Ana.

El otro elemento de la alianza es que Puerto Rico tiene ocho distritos senatoriales. Cada uno de ellos elige a dos senadores. Así que hay 16 senadores elegidos en toda la isla y en cada distrito senatorial, y un votante puede votar por dos candidatos. Si vives en Arecibo, puedes votar por dos candidatos al Senado  y así sucesivamente. En cada uno de esos ocho distritos, el PIP y el MVC presentan un candidato cada uno, por lo que se divide a medias. Si vives en San Juan, puedes votar por el candidato del PIP y por el candidato del MVC. En lugar de tener dos candidatos para el PIP y dos candidatos para el MVC, tenemos uno y uno. Así que la gente vota por uno del MVC y uno del PIP. Y así es básicamente cómo está organizado.

Pero sigue siendo una victoria para ustedes si uno de los dos candidatos gana.

Sí, por supuesto. Creemos que tenemos muchas posibilidades de ganar en algunos municipios. Y hay otros municipios en que ambos partidos son relativamente débiles. Así que ambos tenemos candidatos y lo más probable es que ninguno de los dos vaya a ganar. El hecho de que tengamos dos candidatos no nos impide ganar en municipios en los que de otro modo ganaríamos. Y en las contiendas más significativas, hemos acordado apoyar a cualquiera de los dos candidatos, uno del PIP o del MVC.

Posible victoria

Así que el objetivo es crear conciencia de que el bipartidismo no funciona y que cada día más y más gente está insatisfecha. 

Eso se vio claramente en el caso de Natal: si nos atenemos a los resultados oficiales, perdió las elecciones a la alcaldía de San Juan por unos 2000 votos. Estuvo a punto de ganar. Y muchos de nosotros pensamos que ganó. Se lo robaron.

¿En qué te basas para decir que fue un robo?

Porque hubo muchas irregularidades, sobre todo en relación con los votos por correo y las papeletas de voto por correo. Hubo muchos problemas con eso, y lo denunciamos en su momento, y fue motivo de mucha discusión después. Pero de todos modos, supongamos que perdió por 3000 votos. Si hubiera obtenido los votos que obtuvo el candidato del PIP, habría ganado. Así que tiene muchas posibilidades de ganar la mayoría en la capital, y eso sería algo importante.

En las elecciones de 2020, el candidato a gobernador del MVC obtuvo el 14% de los votos. Dalmau el candidato del PIP obtuvo el 14% de los votos. Entre los dos suman el 28% de los votos. Pierluisi ganó las elecciones a gobernador con el 33% de los votos. Así que, de nuevo, está al alcance de la mano. Si Dalmau consiguiera un aumento de votos superior al que obtuvieron estos dos partidos juntos en las últimas elecciones, cosa que podría conseguir perfectamente, podría convertirse en el próximo gobernador.

No es fácil. Ni siquiera puedo decir que sea probable, pero es muy posible. También hay candidatos de distrito a la legislatura que tienen muchas posibilidades de salir elegidos. Eva Prados fue candidata nuestra en las últimas elecciones, perdió por un margen muy estrecho y ahora se presenta como candidata de la Alianza. Tiene muchas posibilidades de salir elegida. Rosa Segui, que trabajó conmigo aquí, fue candidata al Senado. Lo hizo muy bien, y ahora se presenta como parte de la Alianza y también tiene muchas posibilidades de salir elegida. Así que va a ser una carrera muy reñida e interesante. No es como en el pasado, cuando la izquierda y las fuerzas progresistas solo se presentaban para llevar un mensaje y educar a la gente en ciertas ideas y concienciar. Esta vez tenemos posibilidades reales de ganar muchas elecciones importantes.

¿Y cómo funcionarían en la legislatura? La última vez que hablamos, contabas que algunos elementos de la Alianza ya estaban actuando en la legislatura, ¿verdad?

Durante los últimos tres años de trabajo legislativo aquí en la capital, hemos colaborado el PIP, nosotros y un senador independiente, Vargas Vidot. Así que el PIP, Vargas Vidot y nosotros la mayor parte del tiempo estamos de acuerdo en casi todo, en todos los temas, y trabajamos juntos. Votamos de la misma manera y así sucesivamente. Así que ya estamos practicando la alianza en términos de lo que hacemos aquí en la capital. Ahora intentamos hacerlo más ampliamente.

¿Qué opina del PIP? El partido no se viene centrando solo en la cuestión del estatus nacional sino en una posición progresista de izquierdas, y supongo que también en la idea de que la independencia supondría una oportunidad para un mayor izquierdismo y progresismo.

Durante mucho tiempo, el movimiento independentista no se ha limitado al objetivo de independizar a Puerto Rico. Está muy implicado en todo tipo de luchas sociales, el movimiento obrero, el movimiento ecologista, el movimiento estudiantil, el movimiento de mujeres, el movimiento LGBTQ, etcétera. Así que la mayor parte del movimiento independentista participa activamente en todas estas luchas. El MVC tiene la particularidad de que hay muchos independentistas en él, pero no todo el mundo es independentista. Incluimos a gente que no es independentista, pero la mayoría de la gente que está en el MVC también está activa en todo tipo de otras luchas sociales. La agenda de ambos movimientos incluye la cuestión colonial y la cuestión del estatus, y la necesidad de determinar cómo vamos a definir o redefinir la relación entre Puerto Rico y Estados Unidos, pero también incluye todo tipo de cuestiones, como la lucha contra la privatización y la defensa del medio ambiente.

Un indicio de lo importante que es esta posibilidad de las alianzas es el hecho de que el pasado marzo muchos miembros importantes del sector empresarial puertorriqueño organizaron un super PAC llamado Democracia es Prosperidad para reunir fondos e intervenir en las elecciones. La razón oficial de este super PAC es combatir lo que consideran una amenaza de las fuerzas que quieren limitar la libre empresa en Puerto Rico. Le tienen mucho miedo a la Alianza porque saben que hemos presentado legislación para aumentar el salario mínimo, eliminar el sub salario mínimo de las personas que reciben propinas en Puerto Rico y restablecer muchos derechos laborales que fueron eliminados allá por el 2017 cuando aprobaron esta ley de reforma laboral.

Si la Alianza gana o consigue muchos votos, se va a aprobar una importante legislación social y laboral y quieren evitarlo. Hasta hace poco, estos sectores empresariales se contentaban con confiar en el PPD y el PNP para defender sus intereses. Tienen toda esta campaña contra la Alianza, diciendo que es una alianza socialista. Hace mucho tiempo que existe la izquierda en Puerto Rico, y no se sentían tan amenazados, pero ahora sí.

Construir una plataforma

La idea de atacar la corrupción parece ser el principal mensaje que escucho en los medios de comunicación. Pero, ¿lo utilizan mucho para llamar la atención de la gente y luego hablar también de cosas como la descolonización?

La alianza en su conjunto y el MVC en particular tienen intereses variados. Dependiendo de con quién hables, verás un énfasis diferente. Es necesario luchar contra la corrupción y que haya gente honesta en los puestos de gobierno. Pero si hablas con Anna Irma Rivera Lassen, ese no es su tema principal. Habla mucho de los derechos de la mujer, de los derechos reproductivos, de la lucha contra el racismo, la lucha contra la transfobia y la homofobia, etcétera, etcétera. Yo tiendo a hacer más hincapié en las cuestiones laborales, los derechos laborales y los derechos sindicales, etcétera, etcétera. Y Mariana Nogales, que es representante en la Cámara, hace hincapié en cuestiones medioambientales. El MVC y el PIP han apoyado medidas que protegen a la Universidad de Puerto Rico defendiendo la educación pública de los proyectos de privatización Diría que la corrupción es un tema, pero de ninguna manera nuestra campaña se reduce a la cuestión de la corrupción.

Muchas veces la narrativa anticorrupción viene de las autoridades federales, quienes llevan a cabo las investigaciones

Supongo que existe el elemento de que no quieren que les roben el dinero. Estados Unidos envía millones de dólares a Puerto Rico. Así que ahí hay un problema. Entiendo que si van a enviar dinero, se supone que debe usarse para ciertas cosas. Hay un problema si se tolera la violación de la ley, y también es cierto que mucha gente los ve con buenos ojos, dado que los organismos del gobierno de Puerto Rico no han estado a la altura de lo que deberían hacer en relación con estas cosas. Muchas de las investigaciones llevadas a cabo por agencias federales podrían haber sido llevadas a cabo por agencias puertorriqueñas, pero no lo fueron.

Usted ha dicho que el grado de izquierdismo y progresismo entre los dos partidos es muy similar. Es decir, que un partido no es necesariamente más socialista o más defensor de los derechos de los trabajadores que el otro.

Yo diría que ninguno de los dos partidos es socialista. Ambos están a favor de la clase trabajadora, a favor de los derechos de la mujer, a favor de los derechos LGBTQ. Ambos defienden que los servicios públicos deben ser esenciales, los servicios deben ser de titularidad pública, y la garantía que incluye la electricidad, el agua, la educación, la sanidad, ambos partidos apoyan la creación de un sistema sanitario público. Estos son, a todas luces, partidos de izquierdas, partidos progresistas, cualquier término que se quiera utilizar.

En el MVC hay gente que es socialista, yo incluido, y todo el mundo sabe que somos socialistas y no es ningún secreto, pero hay mucha gente que no es socialista. Y estamos de acuerdo en luchar por ciertas reformas inmediatas y cosas que la gente trabajadora necesita, que necesitamos defender el medio ambiente, que necesitamos defender los derechos de la mujer, etcétera, etcétera. Como socialista, cuando tengo la oportunidad y la ocasión, explico por qué estoy en contra del capitalismo. Creo que al final tenemos que abolir el capitalismo para resolver nuestros problemas fundamentales. Pero siempre dejo claro que hablo por mí mismo. El MVC como tal no es un movimiento socialista. Incluye a gente que lo es y a gente que no es socialista. Si miras el programa de estos dos partidos, son muy similares.

Entonces, ¿tendrán dos plataformas, una de cada partido, o solamente una?

La idea es que ambos partidos mantengan sus programas individuales. Eso está bien. Y luego vamos a tener una especie de programa básico de la Alianza, y la forma en que se prevé en este momento es un documento relativamente corto que tenemos 10, 15 puntos, puntos básicos. Estoy seguro de que va a incluir la creación de un sistema de seguro de salud de tipo pagador único, y eliminar este sistema que tenemos ahora. Estoy seguro de que va a incluir algún tipo de mecanismo para tratar de resolver la cuestión del estatus. Va a incluir la defensa de la autonomía y las finanzas de la Universidad de Puerto Rico. La defensa de los derechos laborales y la restauración de los derechos laborales también. El programa del PIP tiene 200 páginas, y el del MVC unas 150 páginas. Vamos a tener un documento mucho más corto que consolide, y subraye o enfatice aquellos temas que pensamos deben estar en el centro de la campaña de la alianza.

Hay una cuestión teórica de la que me pregunto si podrías hablar, y es que ahora mismo en Estados Unidos se discute mucho sobre este conflicto entre la gente que está a favor de la política de clases y la gente que participa en la política de identidad. Existe la idea de que apoyar la lucha de clases es de alguna manera mutuamente excluyente de la política de identidad, que ha sido cooptada por el neoliberalismo. ¿Existe ese conflicto en Puerto Rico?

No, la verdad que no. En absoluto.

Has dicho que te interesan las cuestiones de clase y que eres anticapitalista, ¿crees que estás entre los más a la izquierda del MVC?

Soy el más a la izquierda, ¿vale? No hay nadie a mi izquierda. Hay un gran abismo. No hay nada (risas). Si vas a la izquierda de mí, estás muerto. Pero no se me ocurre nadie que vea estos temas diferentes como contradictorios o antagónicos. Podrías encontrar gente que dijera: me interesa la lucha LGBTQ, pero no es que los activistas LGBTQ estén en contra de las luchas obreras. Yo diría que la mayoría de la gente de la izquierda puertorriqueña ve estas luchas como complementarias. Y la mayoría de la gente que conozco en la izquierda iría a una marcha en defensa del medio ambiente y otro día iría a un desfile del orgullo gay, y al día siguiente iría a alguna movilización laboral. Yo diría que hay gente que pone más énfasis en una cosa que en otra. Eso es, supongo que inevitable. Pero no, yo diría que no hay un debate tan agudo entre los diferentes enfoques. La mayoría de la gente mezcla estas cosas.

En Estados Unidos, el discurso sobre la «descolonización» puede quedar atrapado en un marco teórico, pero aquí se vive literalmente en una colonia, y la descolonización es una cuestión inmediata y tangible. Ahora hay una dinámica con el Partido Demócrata en la que la mayoría de los votantes demócratas piden un alto el fuego en Palestina, pero el propio partido, que obtuvo un fuerte apoyo de los votantes negros, respalda a Biden a pesar de su complicidad. Luego, un grupo nacional de pastores negros salió en apoyo del alto el fuego, poniendo de manifiesto esta contradicción.

Aquí la izquierda se compone sobre todo de personas activas en diferentes luchas. Hay un elemento de eso, pero no es una izquierda académica, digamos. Y no digo académica en el mal sentido. Yo soy académico, trabajo en la universidad, pero la gente que es activa en la izquierda es activa en los movimientos. Hay gente en la universidad teorizando cosas, pero realmente no forman parte de la izquierda. No hace mucho hubo aquí una marcha en apoyo a Palestina y denunciando el genocidio. Debía haber como mil personas o algo así. Pero la mayoría de la gente que estaba allí en esa marcha era básicamente la misma gente de las movilizaciones obreras o de las movilizaciones ecologistas o de la movilización por los derechos de las mujeres.

Cubrí un poco las protestas de la Universidad de Puerto Rico en 2010 y vi que tenían asambleas y una noción de horizontalismo. Las asambleas a través de las cuales funciona el MVC parecen hacerse eco de este tipo de proceso organizativo y partidario.

El MVC tiene un elemento muy fuerte de promoción de la participación y promoción del debate y la discusión y la apertura. Si te fijas, nuestras asambleas no sólo están abiertas a todo el mundo, cualquiera puede hablar, todo se somete a votación. Todo se transmite a través de las redes sociales, así que no hay toma de decisiones secretas ni nada por el estilo. Decidimos en una asamblea abierta en la que debatimos los dos candidatos a senadores por Puerto Rico en general, y acabamos de terminar el proceso de inscripción de las personas que quieren aspirar a ser candidatos. Yo soy uno de los candidatos. Así que quien va a ser el candidato no lo decide la dirección del movimiento. Lo va a decidir mucha gente. Hay mucha cultura de participación, debate y discusión.

Desde la base.

Claro, desde la base, absolutamente.

Vi en Claridad que el Movimiento Independentista Nacional Hostosiano (MINH), que tiene raíces en el antiguo Partido Socialista Puertorriqueño, había expresado su deseo de cooperar con la Alianza. ¿Hay más partidos así?

Sí, el MINH aprobó oficialmente apoyar la alianza. Y hay algunos miembros del MINH que se presentan como candidatos al MVC dentro de la lista del MVC. Se presentan como candidatos. Y hay otros grupos de izquierda que también están apoyando ya o probablemente apoyarán el voto a la alianza para el, no me extrañaría.

¿Y los sindicatos?

En el caso del MVC, hemos tenido mucho apoyo. Una de las organizaciones fundadoras del MVC es el Sindicato Puertorriqueño de Trabajadores, que es el local de Puerto Rico del SEIU. Y el local de Puerto Rico, el SPT tuvo un largo proceso de discusión y debate interno en el que oficialmente a través de varias asambleas, determinaron que ya no querían apoyar a los candidatos de los viejos partidos tradicionales. Y que querían comprometerse en la construcción de un nuevo partido político, que fuera capaz de defender los intereses del movimiento obrero. Pero también hemos establecido vínculos con dirigentes sindicales y activistas obreros de muchos otros sindicatos, y muchos de ellos simpatizan mucho con la Alianza.

Una pregunta más. Ustedes van a incluir a la convención constitucional como parte de su plataforma. Creo haber visto en alguna parte una cita suya diciendo: «No podemos seguir esperando a que Washington lo impulse». ¿Qué prioridad tiene la convención constitucional?

Normalmente en la política puertorriqueña se le enseña y se le dice a la gente que tenemos que esperar a que Estados Unidos y el Congreso tomen acción para resolver esta cuestión del status. Como argumenté, muchas veces, quieren que seamos espectadores del proceso de determinar cuál va a ser nuestro futuro. Sólo observamos para ver qué hace el Congreso, qué no hace, si tal o cual congresista está dispuesto a apoyar algo o a no apoyar algo, si un comité actúa o no actúa.

Pero el proceso de autodeterminación no va a venir por ahí, debería empezar por nosotros. Debemos tomar acción para comenzar el proceso de autodeterminación y de alguna manera notificar al Congreso de los Estados Unidos que nosotros, el pueblo puertorriqueño, nos hemos organizado para resolver este problema lo más urgentemente posible. La forma de hacerlo es convocar una Asamblea Constitucional de Estatus, lo que significa que el pueblo vota, elige delegados a esta asamblea. Estos delegados serán elegidos en función del estatus que representen. Habrá algunos que apoyen la estadidad. Habrá algunos que apoyen la independencia. Habrá algunos que apoyen la libre asociación. La gente votará a quien quiera; si la gente elige una mayoría estadista, ya está. Mayoría independentista, lo que sea. Y esa asamblea entonces, como representante de la voluntad del pueblo puertorriqueño, tendrá la tarea de llegar al Congreso de los Estados Unidos y decirles, bueno aquí estamos.

Tenemos que averiguar cómo vamos a descolonizar Puerto Rico. El proyecto de ley que presentaron Nydia Velásquez y Ocasio Cortez hace varios años fue probablemente el mejor, porque ese proyecto de ley decía que el Congreso de Estados Unidos reconocía que Puerto Rico está en un estatus colonial. El proyecto de ley era bueno, pero murió. Así que nuestra posición es que tenemos que tomar medidas lo antes posible para resolver este problema. Y la primera acción que podríamos tomar es elegir esta asamblea como representante del pueblo puertorriqueño para empezar a rodar la pelota.

Ed Morales es autor de Living in Spanglish (2002), Latinx (2018) y Fantasy Island: Colonialism, Exploitation, and the Betrayal of Puerto Rico (de próxima publicación). Actualmente es profesor en el Centro para el Estudio de la Etnicidad y la Raza de la Universidad de Columbia.

Fuente: https://jacobinlat.com/2024/03/21/una-nueva-alianza-podria-cambiar-la-politica-puertorriquena/

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